
Al Caminito del Rey, el famoso y vertiginoso recorrido aéreo en el Desfiladero de los Gaitanes, en Málaga (y del cual hablaremos en este blog cualquier día que yo tenga tiempo), le ha salido un hermano menor en el Pantano de Relleu, en la provincia de Alicante. Si bien es más pequeño, este es no menos espectacular… digamos que, ya que no del Rey, podría ser el Caminito del Subsecretario….
A diferencia de su hermano mayor, construido para facilitar el acceso a los operarios de la hidroeléctrica del Chorro, la Pasarela del Relleu no obedece a ningún fin práctico que no sea la contemplación y el disfrute del entorno. Pero eso no la hace menos interesante….
En total, lo que es la pasarela mide aproximadamente un kilómetro, pero como que tiene muchas escaleras que subir y bajar, y entre que vas, haces fotos y vuelves, un par de horillas se te van sin darte cuenta. Hay que pagar una pequeña entrada, a cambio de la cual te dan un casco que parece que vayas a la Guerra de Vietnam… ardor guerrero que no falte. Y al lado de la taquilla hay unas mesas de picnic, por si (era el caso) llevas algo para picar…
El paisaje es de los que te hacen pensar que hay muchas buitreras pero, la verdad, nosotros no vimos ninguno. ¿Quizá no hacía sol bastante para generar columnas térmicas, quizá no es tierra de rapaces?

El suelo pedregoso, con plantas mediterráneas…

El paisaje de Alicante (que, la verdad sea dicha, conocíamos poco o nada), nos ha sorprendido agradablemente. Muy quebrado, con vegetación mediterránea (aromáticas, monte bajo, pinos de repoblación), agreste. Tiene mucho interés.
Los ríos, como se ve aquí, han erosionado el terreno y, ayudados por la propia estructura de los pliegues geológicos, han creado laberintos de cortados y desfiladeros. Es terreno (te imaginas, porque ver, no vimos), de cabras, de buitres, de cuervos…

Después de comer nos fuimos a Santa Pola. A ver casas de colores y, si el horario lo permitía, la subasta de pescado en la Lonja.
Santa Pola es un pueblo que ha nacido y crecido alrededor de la pesca y que, incluso hoy que ha caído preso en las garras del turismo, conserva su esencia marinera, sus barcos, su lonja de pescado, sus marineros remendando redes… además de las casas de colores que lo han hecho famoso…
Después de recorrer el paseo marítimo y las archi fotografiadas casas de colores, nos metimos un poco por el interior del pueblo, para ver cómo son ahora las calles de los pescadores. Dejando aparte que las cuestas son para atletas avezados, se parece mucho, en su ambiente, a la Barceloneta…
También nos fuimos a ver la subasta de pescado, en la Lonja que, si impresionante, no es tan fotogénica como la puesta de sol desde los muelles….
Desde Santa Pola se puede ir a Tabarca en unos barcos que tardan un ratito (como media hora) y pasar allí el día. Cosa que nosotros no hicimos, tanto porque no nos daba mucho tiempo como porque hay quien se marea terriblemente.
Lo que si que aprovechamos, antes de que empezara la subasta, fue para ir a ver la salinas. Que ocupan una extensión de agua considerable, y son justamente conocidas por la calidad de su sal, pero que, cuando las ves, son como una marisma mejor organizada (en parcelas)….












